Quienes en los tiempos actuales tenemos la fortuna de trabajar en lo que nos gusta y nos enriquece y, además, de contar con la confianza de nuestros clientes para realizar cada vez más proyectos retadores e interesantes, muy probablemente coincidimos en que el tiempo pareciera acortarse y no rendirnos lo suficiente.
Y muchas veces es verdad: la cantidad e importancia de proyectos en los que participamos requieren no sólo calidad, sino también cantidad de tiempo, esfuerzo y aportaciones nuestras y de nuestros equipos.
No estás solo; tienes un equipo
Justo es ahí donde está la clave de poder asumir los retos profesionales que se nos presentan: en nuestros equipos de trabajo.
Porque sin ellos de verdad no sería posible salir airosos e incluso mucho mejor preparados y fuertes para los futuros desafíos profesionales que seguramente querremos afrontar.
En mi experiencia, estos momentos en los que estamos en camino o a punto de llegar al famoso “burn out” es cuando debemos hacer un alto, revisar y recordar cómo está integrado nuestro equipo, aprovechar sus capacidades y sobre todo, ¡confiar!
Si hemos hecho un buen trabajo previo como líderes, seguramente ellos estarán listos para tomar nuevas responsabilidades que no sólo nos ayuden a seguir siendo la mejor opción para nuestros clientes, sino también para crecer profesionalmente.
Delega: el resultado te va a gustar
De modo que si aún no lo has hecho o te cuesta trabajo -como a mí- lograrlo, te invito a delegar en tu equipo nuevas actividades y responsabilidades. Casi podría asegurarte que te llevarás gratísimas sorpresas al hacerlo.
Mis recomendaciones en este sentido, en materia de comunicación y de desarrollo organizacional en general, es:
- Define claramente los objetivos que esperas alcance cada uno de los integrantes de tu equipo.
- Asegúrate de proporcionarles toda la información que necesitan.
- Dótalos de las herramientas de trabajo que requieren.
- Invítalos a ir más allá de lo que tú les indiques: que propongan nuevas ideas, proyectos y/o formas de hacer las cosas.
Verás cómo cuando empieces a ver los resultados, te sentirás además de orgulloso, mucho más tranquilo que antes.
Y por supuesto, ¡no detengas el proceso! ¡Que sigan creciendo y aportando!
¡Tus clientes te lo agradecerán!
Y tú, ¿qué tan bueno eres para delegar? Cuéntanos y enriquezcamos la conversación…